Don’t ask, don’t tell
(Este artículo trata sobre esta noticia, por si quieres echarle un vistazo antes de leer)
Aclaro antes que nada que todo esto es una opinión personal mía. Es decir, de M. Zazu. Aclaro que no quiero ofender a nadie y me disculpo de antemano por el lenguaje que voy a usar.
Así que aquí voy:
“Eres suficientemente buena para dar la vida por tu país siempre y cuando no descubra que te gusta besar a otras mujeres, jovencita.”
“Puedes mirarle el culo a tu compañero siempre que no te vea mirándolo, soldado.”
Disculpadme, pero es todo tan estúpido que lo único que puedo hacer es reírme de ello. Por no echarme a llorar, más que nada. O por no gritar de rabia hasta que se joda la garganta.
De todas las leyes discriminatorias que hay en este mundo esta sea probablemente la que más me cabrea. Y este es un mundo lleno de leyes discriminatorias, la verdad, muchas de las cuales tienen consecuencias peores que que te echen del ejército.

Pero, que haya una ley tan abiertamente discriminatoria en un país que presume de ser la tierra de la libertad, pues me toca los cojones (que no tengo).
(Otro día hablaré sobre lo que opino de los ejércitos del mundo en general, pero no me pagan para hablar de eso -de hecho no me pagan en absoluto- y tampoco creo que os interese demasiado, así que volvamos al tema que estábamos tratando).
La ley de la que hablo es lo que se conoce popularmente por don’t ask, don’t tell (no preguntes, no digas, en castellano castizo), aprobada por Bill Clinton en 1993 y que viene a decir que puedes ser homosexual en el ejército siempre y cuando no lo seas abiertamente. Todo muy lógico, si me preguntan. Claro que, quizás incluso haya que estar agradecido porque antes de eso el tener tendencias homosexuales era totalmente incompatible con una vida en el ejército. Después del don’t ask, don’t tell al menos puedes tenerlas mientras no las muestres en público. Qué alegría, qué alboroto.
Supongo que no hace falta aclarar la razón por que me parece discriminatoria, pero voy a hacerlo.
Hay muchas leyes a lo largo del globo que discriminan de forma más o menos abierta la homosexualidad. Qué coño, depende de dónde te pueden matar por ello. Pero que te digan que puedes hacerlo mientras nadie lo sepa me parece condescendiente. Da por hecho que estás haciendo algo malo. Y te dan permiso para hacerlo mientras nadie se entere. Como si el hecho de ser homosexual fuera más importante que el ser judío, negro, seguidor del Arsenal, admirador de Queen o adicto a la Coca-Cola. No sólo más importante. Peor.
Además, da por hecho que el hecho de que tus compañeros sepan que eres homosexual hará que no vayan a verte de la misma forma y que el ambiente de trabajo se resienta. Bueno, déjame decirte algo, eso no sólo es ser un retrógrado, sino dar por hecho que los demás también lo son y fomentar el que lo sigan siendo. Y una cosa más, ser homosexual no es lo mismo que ser una especie de degenerado sexual al que le pone absolutamente cualquier persona de su mismo sexo. Sólo para que quede claro. Así que no, un soldado gay no va a abalanzarse sobre su compañero en la trinchera en cuanto tenga ocasión y una teniente lesbiana no va a ponerse a mirar tetas y culos en medio de una puta misión, seamos racionales. (Que además parece que los únicos pervertidos aquí son los homosexuales, que conviven hombres y mujeres heterosexuales, por el amor de Dios).
Quizás alguien cree que el don’t ask, don’t tell está hecho para los homosexuales. Para que puedan seguir en el ejército y todo eso. Para que puedan vivir su vida sin que nadie les haga preguntas que no quieren responder. No os engañéis. En realidad es básicamente un: “en realidad no quiero saberlo, haz lo que quieras pero no me lo cuentes, me da todo demasiado asco y por favor no me lo cuentes”. Que me parece muy bien, pero si un soldado puede hablar de su esposa y ésta puede llevar una maldita pegatina en el coche haciéndole saber al mundo lo orgullosa que está de su marido no veo porqué no puede hacer lo mismo el novio de un soldado. O porqué la novia de otra no puede ir a la base a recogerla y recibirla con un beso. O porqué no pueden hacer cualquier otra cosa pública que sí pueden hacer las parejas heterosexuales del ejército. Y si eso no es discriminación entonces yo ya no sé lo que es.
Toda esta disertación viene a que el secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, ha declarado recientemente (o sea, anteayer) que hay que cambiar la ley de la que estamos hablando y que se ha nombrado un grupo de expertos para analizar la forma de hacerlo porque no quieren provocar conflictos internos.
Supongo que con lo de conflictos internos se refiere a que quizás a parte del ejército no le haga gracia el que haya homosexuales en él y al problema que supone el tener que compartir barracón con alguien que está infectado de esa grave enfermedad infecciosa que es la homosexualidad.
Personalmente dudo que el “salir del armario” sea tan problemático; pero aunque lo fuera, el problema lo tiene el que no respeta la orientación sexual de otro, así que, en mi opinión, la reforma del don’t ask, don’t tell debería ser su total y completa abolición y el hecho de ser homosexual dentro del ejército tendría que pasar a tener el mismo peso que el ser seguidor de los Lakers o descendiente de italianos.
Después de Robert Gates intervino Mike Mullen, jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas y mi nuevo ídolo, quien declaró a título personal que los homosexuales deben formar parte del ejército porque es “lo correcto”. Que vale, así como declaración pues tampoco es gran cosa, pero tratándose de jefe del Estado Mayor y almirante y todo eso una declaración tan clara merece una pequeña ovación. (Tres hurras por Mike Mullen).
Aunque todo esto son buenas noticias espero que se trate de algo más que una intención y no se quede en agua de borrajas, más que nada porque personalmente me gustaría ver a la administración Obama hacer algo más que promesas, no es por nada.
Y que podamos hablar.







2010 
El otro día acabé un libro de ciencia ficción (John Scalzi, la saga de “la vieja guardia”, muy recomendable si os gusta la sc-fi). Es un autor muy inspirado por Robert Heinlein, un autor clásico de la quinta de Asimov muy militarista y con una gran apología de lo estadounidense (el cadete del espacio sería un buen ejemplo), y Scalzi sigue este estilo militarista, pero notándose mucho el avance que ha habido en sesenta años.
Entre la inclusión de mujeres, razas distintas y demás, incluye gays, lesbianas y bisexuales, sin complejos. Con relaciones sexuales (no explícitas, es sci-fi, pero sí muy presentes).
Me resultó realmente refrescante leerlo. De hecho, cuando el sargento encargado de la misión intenta buscar un defecto en todos los reclutas (estoy intentando contarlo sin spoilear, por si queréis leerlo… xD), pregunta “¿hay economistas? ¿hay coleccionistas de monedas? ¿hay minorías raciales? ¿hay gays?” Y a todos les saca pegas. La pega de ser gay es que, según él dice, aunque muchos de los grandes soldados fueron gays y eso no les impidió matar y defender su patria igual que cualquier gran general, los gays tienen la tendencia a ponerse románticos cuando tú sólo quieres salvar tu vida. ¡Poneros románticos en otro momento! (no dice que no se pongan románticos, lo que para mí, es significativo).
Con este larguísimo comentario que comprendo que no os interese demasiado (me he puesto a divagar) quiero decir que, pese a lo que pueda parecer, incluso en los ambientes militaristas ha habido un cambio de mentalidad importante, al igual que en otros ambientes, y que la ley del “don’t ask, don’t tell” es tremendamente anacrónica.
Y yo también quiero ver hacer algo de una vez a Obama. :D
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Que desaparezcan los ejercitos y se acabarían muchisimos problemas, incluido este.
Obama mucho hablar y qué ha hecho?… Ah si, justificar la guerra con el puto novel de la paz en la mano, ese es Obama, olé!
Yo este tipo de temas no los puedo tocar porque me encrespo toda xD.
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Lo que yo espero y deseo es que no tenga que pasar por todas las trabas que paso la le ley de sanidad, porque sino no creo que llegue a buen puerto (no se si la decisión es pura y exclusivamente del ejercito, pero no creo, por eso lo digo).
De todas formas, y aun pesandome mucho, no creo tampoco que la ley cambie mucho mas que la opción de que no te echen del ejercito, porque la mentalidad homofobica estará bien metida en las venas de todos los militares estadounidenses. Dudo que les hagan la vida fácil a los gays y lesbianas (fácil me refiero a igual que los heterosexuales, sin intimidación por amar a quien quieras).
No olvidemos tampoco que la derecha americana es hiperconsevadora, creacionista, y no reciben con buen pie los cambios “de izquierda” (ya se que no son precisamente de izquierdas los demócratas.
¿Alguien vio un documental que se llama Jesus Camp? Es una especie de guantanamo para gays, lesbianas, y gente que supuestamente no encaja en el modo de vida americano… Es impresionanate.
(No me funcionan bien los acentos, así que lamento que este todo escrito un poco regular)
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a ver si cambian de una vez por todas esa ley xq ellos luchan x su pais y tienen derechos a ser libres sexualmente hablando
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Yo ya había oído algo de un tiempo a esta parte sobre que querían cambiar esa estupidez del “don’t ask, don’t tell”, lo cual me hizo mucha ilusión, así que espero que no se quede en poco más que una intención para quedar bien. Yo aún conservo un poquitín de fe en Obama…
Por otro lado, recuerdo la primera vez que supe de esta ley, fue por “The L Word”. Flipé con los problemas que tuvo Tasha, que además era de mis personajes favoritos, así que el rebote con los EE.UU. fue mayúsculo. Parece mentira la cantidad de atentados contra la libertad que son capaces de cometer en ese país.
PD.: Tres hurras por Mike Mullen: Hip, hip, hurra! Hip, hip, hurra! Hip, hip, hurra!! XD
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